Los beneficios inmunológicos, hormonales y afectivos no desaparecen tras el primer año.
La leche materna continúa adaptándose al niño, ofreciéndole anticuerpos, factores antiinflamatorios y componentes que favorecen el sueño, la calma y el bienestar emocional.
Además, la lactancia a demanda respeta el ritmo biológico del niño y de la madre:
permite una regulación natural, una producción ajustada y un proceso que se adapta orgánicamente al crecimiento y a las necesidades reales de cada etapa.
The Nest & Bond Company acompaña a las madres que desean vivir su lactancia —breve, larga o muy prolongada— con seguridad, información y libertad, desde la calma y el respeto a la naturaleza del vínculo entre madre e hijo.
LA NATURALEZA RESPALDADA POR LA CIENCIA
Lactancia prolongada y a demanda
La lactancia materna prolongada y a demanda es una práctica natural, saludable y profundamente coherente con la biología humana, aunque en algunos entornos modernos siga siendo poco comprendida.
Las principales organizaciones internacionales —OMS, UNICEF, Asociación Española de Pediatría (AEP) y Academia Americana de Pediatría (AAP)— coinciden en una recomendación clara:
mantener la lactancia tanto tiempo como madre e hijo lo deseen, sin establecer un límite máximo de edad.
Esto incluye bebés, niños pequeños y niños más mayores.
Desde la antropología y la biología evolutiva sabemos que la edad natural del destete humano oscila entre los 2,5 y los 7 años, un rango ampliamente documentado en sociedades de todo el mundo.
Lo que hoy sorprende en algunos contextos culturales, en realidad refleja nuestra naturaleza más profunda.
La lactancia prolongada y a demanda no genera dependencia:
favorece la regulación del sistema nervioso, fortalece la seguridad interna, sostiene el desarrollo cerebral y construye un vínculo estable que facilita una autonomía más sólida en etapas posteriores.