El porteo ergonómico favorece el desarrollo emocional, físico y neurológico del bebé. Cuando el bebé va cerca del cuerpo materno, su respiración se armoniza, su temperatura se regula y su sistema nervioso se estabiliza.
El contacto continuo reduce el estrés, mejora el sueño, facilita la lactancia y fortalece el vínculo que sostiene su seguridad interna.
El porteo no es solo una forma de transportar al bebé; es una práctica natural, segura y coherente con nuestra biología. La neurobiología del desarrollo confirma que los bebés necesitan movimiento, contacto y regulación externa para madurar sus sistemas internos de forma saludable.
Porteando de manera respetuosa y ergonómica, la madre acompaña los ritmos del niño, favorece su organización corporal y ofrece un espacio de cercanía que nutre su confianza y bienestar.